La pareja, la familia y los amigos conforman nuestro círculo más
íntimo y deben ocupar un espacio distinto, pero único, en la vida de la
persona. Si se cruzan y empiezan a interferir... malo.
Cuando una persona comienza una relación, debe tener la madurez
suficiente como para definir su entorno y poner límites a la
interferencias. Hay un momento para cada uno, la familia y los amigos
serán siempre parte de nuestras vidas, pero no pueden tener la misma
prioridad que la persona que amamos.
Para
que no haya conflictos es imprescindible tener mucha comunicación y
tolerancia con la pareja y su entorno. En la medida de lo posible se
debe incentivar la relación cordial entre el novio (a) y nuestro círculo
más íntimo, pero sin forzarla.
El objetivo no es convertirse en el mejor amigo de su mejor amiga, ni
mucho menos. Cada uno debe permanecer en su lugar para no herir
susceptibilidades. Eso sí, acepta que para ellas eres un 'intruso' y
hasta que te conozcan bien y te den (o no) su visto bueno, van a ir a
por ti. Estudiarán cada uno de tus pasos y cualquier gesto será objeto
de debate. Puede que te sometan a un 'pequeño' interrogatorio para
descubrir cosas sobre ti y saber qué has estudiado, si trabajas, de
dónde eres, cómo os conocisteis… Responde con calma, después de unos
minutos se cansarán y hablarán sobre sus vidas.
[Relacionado: La envidia, peor que los celos en una relación]
Cuidado con tomarte demasiadas confianzas, puede dar lugar a malas
interpretaciones y ya no serás de fiar. Lo normal es que opinen sobre ti
y que su opinión influya en tu pareja, pero tampoco dejes que le llenen
la cabeza de ideas extrañas sobre vuestra relación. Si crees que la
cosa pasa de castaño oscuro intenta hablarlo con ella. Pero recuerda que
es un trago por el que tienes que pasar y que siempre es mejor
tenerlas de aliadas que de enemigas.
Intégrate poco a poco
Para congeniar con ellas hay que dejar que las cosas fluyan, sin agobios ni poses. Ármate de paciencia y tolerancia porque es difícil que tengas buena química con toda su pandilla.
Para congeniar con ellas hay que dejar que las cosas fluyan, sin agobios ni poses. Ármate de paciencia y tolerancia porque es difícil que tengas buena química con toda su pandilla.
Cuando quedéis todos juntos, primero observa cómo se comportan y no intentes ser el protagonista de la reunión.
Puedes buscar temas de interés en común para crear una conversación
lo más amena y natural posible. Eso sí, intenta no parecer ansioso y no
intentes impresionarlas con tus batallitas.
Actúa con normalidad, tal y como eres. Al final, tu verdadero yo
saldrá a la luz y si descubren que has estado fingiendo para caerles
bien será un desastre.
Demuestra interés cuando hablen, prestando mucha atención a sus comentarios. Intenta tener siempre una actitud dinámica.
Marca las distancias, no invadas el espacio vital de las demás y
mucho cuidado con las miraditas. No fijes tus ojos en la amiga guapa de
tu novia, ellas enseguida detectan cuando una mirada va más allá… Si ven
deseo en tus ojos todo se irá al traste y tu novia te montará una
escena de celos.
Saca todo tu encanto a relucir, proponiendo temas, juegos y
actividades. Pero ten cuidado de no parecer pesado y denso, sino se
acabará el encanto de inmediato.
Y lo más importante, no olvides que también tienes que darle tiempo a
tu novia para que pueda salir con ellas sin tu presencia y sin ponerle
condiciones sobre dónde ir, con quien quedar o la hora de vuelta a casa.
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