Lo visual
y lo táctil
Los
hombres son mucho más visuales que las mujeres, y esto lo demuestra un estudio
de 1920, realizado a cientos de americanos y americanas. Helen Fisher, en su
libro ‘El primer sex’o, explica cómo el 65 por ciento de los hombres
entrevistados admitía haber cotilleado a través de la ventana de su dormitorio,
mientras que tan sólo dos de cada diez mujeres lo habían hecho.
El efecto
de una imagen erótica no es tan impactante para una mujer, quien necesita en
una película pornográfica algún argumento o una historia romántica. El hombre,
en cambio, se limita a disfrutar de las escenas sexuales. Nuestras fantasías
incluyen, por lo general, palabras de afecto y un compromiso. Las mujeres somos
más físicas: en una fantasía, percibimos el olor de una vela encendida, o una
balada de fondo, y en una relación sexual preferimos un abrazo y los besos.
Incluso
otra explicación podría establecer el por qué de esta diferencia. Un hombre ve
con sus propios ojos si una posible pareja es fuerte, rápida, joven. Y si tiene
en cuenta el tamaño del pecho, es porque pensará que su hijo tendrá la
alimentación óptima. En definitiva, puede determinar de forma visual si con la
candidata podría tener unos hijos sanos.
Las
mujeres, en cambio, prefieren comprobar que el hombre con el que mantienen una
relación no es sólo fuerte, rápido y joven, sino que seguirá a su lado para
ofrecerle seguridad y protección y para cuidar de sus hijos. En síntesis,
quiere comprobar que no se irá. Es por esta razón por la que muchas mujeres
esperan hasta conocer bien a un hombre, hasta saber que de verdad siente algo
fuerte por ella, antes de tener la primera relación sexual.
Es una
realidad que los hombres son más visuales en el sexo mientras que las mujeres
somos más táctiles, pero estas explicaciones nos llevan a descubrir que somos,
por qué no decirlo, totalmente diferentes y también compatibles. Y tal vez sea
cierto: ellos de Marte y, nosotras, de Venus.
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